No estoy loco. Soy histriónico.
En esa pequeña y distorsionada película que nos pasa a todos por la mollera, usualmente el malo es otro, el perro gandalla, el que actúa incorrectamente, el pasado de veras. Uno es el que hace las cosas siempre bien, el centro del Universo y ranchos aledaños, el que lo merece todo, muy rara vez el antihéroe. Cualquiera que sea el caso, el chido del güéstern es uno (o una, según los genes), con razones sobradas para ser así y no de otro modo, menos infumable.Muchos se preguntan cómo alguien antiautoritario se las arregla para ser ético, tener una moral y todas esas cosas que, según algunos despistados, sólo vienen con la religión o valores que la mayoría dice tener, aunque no existan charras más descaradas. La verdad es que se puede ser muy antiautoritario y a la vez éticamente rígido. Por supuesto, lo contrario también es posible: Se puede ser un moralino ultraconservador y exudar caca 100% pura.
En un país como México, donde pisotear a los más débiles es parte de la idiosincrasia, rayando en el deporte nacional, la violencia parece cosa dada y la gandallez algo aceptable, provechoso y hasta bienvenido, por aquello de que "el que no tranza no avanza". No creo en el karma ni el justicia divina, pero sí en las pequeñas revanchas que pronto se acumulan y te hacen pinole, si bien no es el miedo a las acciones ajenas lo que me inclina hacia cierto grado de tolerancia. En lo personal -ahora- prefiero dar el beneficio de la duda a quienes acabo de conocer. No es un método perfecto, pero la cosa funciona para dejar en paz a los que no me la deben.
Sabotaje hormiga
Cuando viví en Dallas de mojado tuve varios trabajillos de mucho esfuerzo y poca ganancia, de esas chambas sin futuro que los angloparlantes a veces llaman McJobs, por aquello del payaso rata de las hamburguesas. Entre esas chambas hay una en particular que recuerdo siempre como un ejemplo de la explotación y cómo se las cobra uno, cuando no queda de otra.
Junto con un primo y otro compa de Guerrero que rara vez hablaba (aunque compartíamos el depto con él), estuve unas 15 noches en una fábrica de bolsas que le trabajaba a Wal-Mart. Pues bien, o los idiotas de Wal-Mart llevaban sus tácticas esclavizantes de sweat shop hasta el nivel de sus maquiladoras o los contratistas simple y sencillamente cojeaban de la misma pata. El trabajo no era complejo pero sí pesado y había que hacerlo como si te pagaran el triple: acomodar los montones de bolsas calientes que salían por una banda, meterlas en cajas, apilar éstas y envolverlas todavía en más plástico para que se las llevaran los montacargas.
La otra parte del trabajo era la del control de calidad y consistía en jalonear con fuerza una bolsa cada tanto tiempo y de una forma determinada, para comprobar que todas las demás fueran resistentes.
Aunque parezca sencillo, el trabajo resultaba agotador y el único descanso era cuando alguna máquina dejaba de escupir bolsas calientes por algún desperfecto. Además, el trato era intolerable. Los mecánicos, unos anglosajones que se la pasaban fumando y trabajaban sólo cuando había problemas, nos ignoraban casi todo el tiempo. El capataz, un mexicano, se encargaba de hacerle la vida difícil a todos para que se fueran lo más pronto posible, sin generar derechos. La mayoría de la gente sólo cobraba su primer cheque y no volvía por ahí, así que quienes llevaban unas semanas en el lugar se ganaron de inmediato nuestra admiración y lástima.
Con esas condiciones, pronto mi labor se transformó en una pequeña venganza. En lugar de asegurarme de que las bolsas quedaran bien, el control de calidad se convirtió en una forma sistemática de asegurarme de que las bolsas se desfondaran con el menor peso posible sin que se notara su pésima hechura. Cada vez que ponía una caja sobre otra me imaginaba a alguien saliendo de una tienda con sus bolsas llenas y cómo se rompían a medio camino entre la caja y el estacionamiento.
Mi intención era que esos miles y miles de bolsas rotas se tradujeran en cientos y cientos de quejas contra la cadena de tiendas, que a su vez tendrían que traducirse en por lo menos una queja contra la fábrica. Así, tendrían que poner más atención a sus trabajadores, so pena de perder el contrato con la cadena. En realidad me las cobraba de manera inocente y el punto tiene que ver más con la mentalidad que con las acciones (antes de que me pendejeen).
En estos tiempos en que las grandes compañías se valen de las maquiladoras para cada fase de su producción, nunca se sabe en qué parte del mundo alguien, por resentimiento y con una negligencia bien calculada, no pondrá esa pieza pequeña y aparentemente ínfima, pero imprescindible, cuya ausencia le causará problemas a algún desconocido en el otro lado del planeta. Lo mismo te quedas sin mayonesa porque se te rompe la bolsa de Wal-Mart, que se desintegra en pleno vuelo el fuselaje del avión en el que viajas porque alguien decidió pasarte la factura.
Algo recurrente en muchos fulanos como el que escribe estas líneas es una leve melancolía cuando comienza el invierno. El Sol apenas calienta los huesos y la sensación de tibieza que podría traer la luz se disipa entre los retazos del viento frío que sopla desde más allá de las nopaleras. Por supuesto, las ondas personales y el clima social repercuten todavía más sobre el estado de ánimo, dejándolo a uno "bien sabe cómo", con un "no sé qué que quién sabe" o en un estado "bien curiosillo".
Una constante en los sitios para buscar pareja es "busco X que me haga feliz", como si la vida fuera una telenovela y todo se transformara mágicamente con la simple llegada de una persona, casi siempre de lana y buen ver, o la felicidad propia fuera una responsabilidad ajena. Pareciera que sí, pero no, no. Como otras veces, podría equivocarme y tal vez lo de "que me haga feliz" significa "que me haga rico" o "que se sepa el Kama Sutra" o "que le guste hacerlo de chivito mirando al precipicio". Desafortunadamente, mi ingenudidad natural me impide comprender semejantes barbaridades, así que el problema quedará como una simple hipótesis antropológica.
Con frecuencia me encuentro muchos perfiles de gente que pasa por un mal momento, incluyendo a mujeres muy atractivas que, ¡oh, sorpresa!, fueron engañadas por sus noviecitos supersociables. No me extraña... Si se esfuerzan por parecer y comportarse como trofeos lo sorprendente sería que no les pusieran los cuernos. No creo que buscar pareja en el Interñé sea algo depresivo. Antes bien, las cosas son al revés: se entra buscando la felicidad que no se halla en la vida cotidiana por falta de tiempo, de espacio, de masa o porque de plano se vive en otra dimensión.
Supongo que algunas personas entran para que les manden "guiños" y así ir midiendo su sex appeal, como aquellas mujeres patológicas que dicen cosas como "creo que estoy gorda; los hombres ya no me dicen cochinadas en la calle". La inteligencia también suele ser un problema. Si eres una de esas personas con alto codeficiente intelectual con toda probabilidad estás aislado de los demás, posiblemente leyendo la bitácora pirada de algún otro fulano que está en las mismas, para ver cómo se las arregla.
No hay que confundir un bajón o la hueva con algo crónico. En lo personal pienso que todo en la vida se puede arreglar con una visita a un bufet de comida china, un chocolate o viajando de aventón por un rato, para olvidarse de las penas y distraerse con otras cosas, como estar a miles de kilómetros de tu casa sin dinero. En la verdadera depresión lo que hace falta no es una pareja sino una visita al psiquiatra y unas pastas. Claro que si se dan las dos cosas, pues mucho mejor.
Todo mundo piensa que llegará el amor de su vida así nada más. ¡JA! Pobres ilusos. De todos modos escribo este blog. No vaya a ser cierto...
Anoche, depués de un tour nocturno a la farmacia, prendí la televisión por primera vez en quién sabe cuántas semanas. Lo que vi en las noticias me dejó con la boca abierta. No fue el balbuceo salivoso del madrileño López-Dóriga, ni las imágenes violentas que veo sin que haya una cámara de por medio (por cierto, casi me toca otro enfrentamiento entre autoridades y unos monos misteriosos, en pleno centro de San Luis, hace un rato). Tampoco fueron los gritos de verdulera del bigotón de Hechos o la crisis económica cuasi global, que me hace lo que el viento a Juárez porque desde antes no tenía empleo.

Lo que me dejó pasmado fue la brecha generacional entre la gente que se "informa" viendo la televisión y los que no dejamos de monitorear compulsivamente lo que sale en Internet. ¿Noticias en la tele? ¡JA! Todo salió ayer, antier o incluso hace más días en un sitio u otro. Sentarse frente a esa otra pantalla con el falso control en la mano es como un viaje en el tiempo hacia el pasado o una visita a la hemeroteca. Y no es que el asunto no se haya tratado hasta el cansancio en muchos estudios "serios", pero la sensación de ver la caja idiota sigue siendo de flashback, un melancólico retorno a la vida en sepia.
Ocasionalmente me preguntan con suspicacia mal disimulada por qué sigo escribiendo estas cosas o si ya encontré a mi musa intelectual o me
reclaman y regañan para que me dedique a asuntos de mayor envergadura curricular y, en general, que enderece mi vida, con algún empleo en la nota roja del San Luis Hoy o repartiendo Yakult, por lo menos. Si no, me incitan a salir de mi cuarto para que me fustiguen los rayos del Sol, con su cegadora, ultravioleta y cancerígena luminosidad. La verdad es que todo empezó como una búsqueda bastante romántica en Parship, es decir, ñoña e ingenua, lo que duró poco. Pronto caí en las garras del portal notificcioso TheOnion.com, que ofrece otro servicio de encuentros de pareja.
reclaman y regañan para que me dedique a asuntos de mayor envergadura curricular y, en general, que enderece mi vida, con algún empleo en la nota roja del San Luis Hoy o repartiendo Yakult, por lo menos. Si no, me incitan a salir de mi cuarto para que me fustiguen los rayos del Sol, con su cegadora, ultravioleta y cancerígena luminosidad. La verdad es que todo empezó como una búsqueda bastante romántica en Parship, es decir, ñoña e ingenua, lo que duró poco. Pronto caí en las garras del portal notificcioso TheOnion.com, que ofrece otro servicio de encuentros de pareja.Una vez perdido el miedo a andar por estos rumbos cibersexosos, dije "si el sitio es de parodias, de seguro las chavas que se anuncian aquí han de tener un sentido del humor bastante desarrollado". En otras palabras, pensé que si el sitio era irreverente encontraría una pareja irreverente. No podía estar más equivocado. Lo que hicieron los fulanos de La cebolla, tan pronto como les pareció rentable, fue vender mi información personal a otros sitios todavía más oscuros, así que mi nick, por si alguna curiosa del Match lo googleaba, aparecía en "Men seeking men in San Luis Potosí".
Mi primera impresión fue de asombro, luego de enojo, después fui por unas donas a Soriana, luego me enojé otra vez, mientras masticaba furiosamente alguna especie de venganza.
Una vez mancillada mi ultrasecreta y urgida identidad, no me quedó de otra más que atacar con un acto de contrainteligencia, en toda la extensión de la palabra, que fue lo más insensato que se me ocurrió. Abrí este blog, pensando que casi nadie lo leería, con la intención de sobrepasar la publicidad del mentado sitio con mi propio contenido. Para rematar, regué un montón de pistas en Internet, incluyendo un mapa de GoogleEarth que mañosamente falla por cincuenta metros para que vayan y madreen o ejecuten a unos vecinos cumbieros y violentos, que me miran feo cada vez que traspaso los límites de su terruño. Así que ya saben dónde hacer cualquier reclamo: no donde se escuche algo de Trip-hop o jazz. Vayan a donde suenan las guachachacas colombianas.
Anoche me pasé un buen rato tratando de arreglar un pequeño problema con el navegador. De buenas a primeras, el Firefox me cubrió casi toda la pantalla, sin que estuviera en modo "pantalla completa", o sea, la mugre me tapaba los paneles y estorbaba para irme a otras ventanas o ver la hora o cuánto uso el procesador (algo que no me sirve para ni madres la mayor del tiempo pero se ve muy cool). Después de instalar y desinstalar el Firefox, buscar en Google y foros de ayuda para dar con soluciones exóticas que me dejaban parpadeando en estupefacción e ignorancia, encontré la solución. Sólo era cosa de apachurrar "F11" y ya. Qué güey... Aunque no tanto como algo que me contó mi profe de programación allá en Texas rancho, sin embargo.Mi profe, que era tan buen programador como nerd estereotípico, tenía un amigo que se dedicaba a las mismas ondas, o sea, a programar y a jugar Calabozos y Dragones, en detrimento de cualquier tipo de vida social. El amigo, como era todo un jefe de jefes, trabajó un rato de freelance para Texas Instruments, donde se aventó un programa muy elaborado y caro, de miles y miles de líneas. Una vez probado e instalado el programa en UNA sola computadora, como en Misión Imposible, le llamaron para decirle que había un error. Demasiado dinero como para regresar el cheque... Así que el tipo revisó cada una de las miles de líneas, comprobó que no había nada mal con el programa y lo reinstaló.
Poco después le volvieron a llamar de Texas Instruments para decirle que el error seguía ahí. Revisó las miles de líneas otra vez, con la mayor atención posible, no encontró nada y reinstaló el programa. Volvieron a llamarle por la misma madre y mejor fue a la oficina donde estaba la computadora, para ver si había algún otro tipo de problema. El error era algo más absurdo que lo de F11 (en realidad escribo esta entrada para no sentirme tan bruto). El fulano, el único fulano que operaba esa máquina cuasi secreta, usaba traje todos los días y con la manga del traje ocasionalmente aplastaba la barra espaciadora. La solución fue alejar el teclado UN centímetro del idiota de traje.Moraleja: Obviamente hay que ir encuerado a la chamba.
Despertar es como nacer: igualmente traumático.
Para entender mejor a quien tiene la desfachatez de actualizar esta bitácora, se requiere una breve introducción al arte de viajar sin dinero. El nombre de esta respetable actividad varía de lugar a lugar, de país a país y, por su pollo, de idioma a idioma (aunque los españoles dicen autostop, quién sabe por qué mariguanadas). El término que prefiero es el de aventón, viajar de aventón, como se usa regularmente en México.
Por supuesto, la expresión se presta a varios albures ya bastante manoseados, pero no por ello menos escatológicos: "¿Quieres un aventón... de tripas?" O la misma, pero con una variante culinaria llena de nutritivas legumbres: "¿Quieres un aventón... de frijoles?". Algunos por aquí y por allá dicen ñoñamente "viajar con el gordo", pero en lo personal evito hacerlo porque no siempre viajo con mi hermano, lo que puede dar pie a confusiones entre mi parentela.
Forma adecuada de pedir aventón:
Si el analfabetismo funcional todavía no acaba con tus habilidades de escribano, confecciona un cartelito como el de la foto, de preferencia con colores chillones que obliguen a los automovilistas a aminorar la marcha para no salirse de la carretera. Una buena caligrafía puede ser de utilidad, aunque no tanto como unas glándulas mamarias bien desarrolladas.
A diferencia del modelo de la foto, es imprescindible no tener panza, no tanto porque estorbe para correr detrás de los carros (una vez que se detienen; tampoco es uno perro), sino por cuestiones puramente estéticas.
Viajar de aventón es una forma barata de trasladarse a lo largo de grandes distancias, no un modo de atentar contra el buen gusto de los refinados camioneros que pasan mentándote la madre. Alguien sin panza se ve mejor que otro con panza, cuando se sortean los carros que tratan de atropellarte o, si te fallan los reflejos, cuando llegan los del Semefo por tu cadáver despanzurrado. No sé hasta qué grado influya la ausencia de "nalgas del juicio" a la hora de conseguir un ride o tenga que ver sólo con mis fijaciones sexuales, pero la acotación malhora está hecha y punto.
Por eso, es preferible dar el gatazo de estudiante, de preferencia de estudiante matadito y mal alimentado, cargar una mochila grande llena de periódicos hechos bola y, si las fuerzas te lo permiten, una casa de campaña morada. Esto ayuda a que los conductores piensen que en efecto el que pide aventón se dirige a alguna parte y está en jipiosa conexión con la naturaleza y el Universo entero, incluyendo la Sierra de Otontepec.
Si el analfabetismo funcional todavía no acaba con tus habilidades de escribano, confecciona un cartelito como el de la foto, de preferencia con colores chillones que obliguen a los automovilistas a aminorar la marcha para no salirse de la carretera. Una buena caligrafía puede ser de utilidad, aunque no tanto como unas glándulas mamarias bien desarrolladas.
A diferencia del modelo de la foto, es imprescindible no tener panza, no tanto porque estorbe para correr detrás de los carros (una vez que se detienen; tampoco es uno perro), sino por cuestiones puramente estéticas.
Viajar de aventón es una forma barata de trasladarse a lo largo de grandes distancias, no un modo de atentar contra el buen gusto de los refinados camioneros que pasan mentándote la madre. Alguien sin panza se ve mejor que otro con panza, cuando se sortean los carros que tratan de atropellarte o, si te fallan los reflejos, cuando llegan los del Semefo por tu cadáver despanzurrado. No sé hasta qué grado influya la ausencia de "nalgas del juicio" a la hora de conseguir un ride o tenga que ver sólo con mis fijaciones sexuales, pero la acotación malhora está hecha y punto.
Por eso, es preferible dar el gatazo de estudiante, de preferencia de estudiante matadito y mal alimentado, cargar una mochila grande llena de periódicos hechos bola y, si las fuerzas te lo permiten, una casa de campaña morada. Esto ayuda a que los conductores piensen que en efecto el que pide aventón se dirige a alguna parte y está en jipiosa conexión con la naturaleza y el Universo entero, incluyendo la Sierra de Otontepec.
Una vez más, desperdiciando mi vida en el Match, me encontré una cosilla interesante: el perfil de un fulano con cara de judío, como recién fugado de algún campo de concentración. Tómese nota de la desesperada diversidad de poses en las fotos:
Mi descripción
Lo que me gusta hacer en mi tiempo libre
En mi tiempo libre me gusta pensar y caminar, ver libros y, si tengo dinero, pues comprarlos. En su defecto, me gusta platicar con mis amigos de cosas interesantes pero de una forma divertida y que nos haga reír a carcajadas hasta que duela la panza.
Mis lugares favoritos
Los lugares que más me han gustado, hasta el momento, son Guatemala y Tulum, aunque por lo regular me gusta viajar sin ton ni son, sobre todo por el Sureste, donde hice trabajo voluntario por un tiempo. También me gustan los bosques llenos de niebla.
Las cosas sin las que no puedo vivir
No podría vivir sin mis libros y sin algo interesante que hacer, como escribir, leer o viajar de aventón.
Un libro, una película, un concierto o una obra de teatro con la que he disfrutado recientemente
Los perfiles de este sitio me parecen más interesantes que muchas obras, con un valor casi literario (por las fantasías, no por cómo escriben). Me hacen reflexionar sobre la condición humana y la posmodernidad en la que estamos atorados.
Lo que más y menos me gusta de mi trabajo
Estudié Letras Hispánicas y, cuando trabajo de manera "formal", o sea, cuando me pagan, lo hago como corrector de estilo. Es un trabajo tanto estimulante como aborrecible, pues la mayoría de la gente escribe con las patrullas. Y a veces peor...
Algo más acerca de mis raices (sic, una vez más)
Mi apellido es italiano, aunque mis antepasados llegaron hace mucho tiempo a México, así que de italiano tengo poco. A veces doy el gatazo de extranjero (de italiano, precisamente), pero creo que se debe a que me ven como un tipo un tanto extraño.
Algo más acerca de mis creencias religiosas
Soy ATEO. No busco una noviecita religiosa o que vaya a la iglesia. De preferencia, busco una mujer un poco irreverente en ese sentido y que tenga un intelecto desarrollado, sin la tutela de nadie. Me conformo con que sea agnóstica o no practicante.
Algo más acerca de mis estudios
Estudié Letras Hispánicas porque me encanta la carrera y porque es mi mero mole. Me gusta ser el mejor en lo que hago y pretendo estudiar un posgrado en una buena universidad, aprovechando que tengo calificaciones impecables en la licenciatura. :-P [El emoticón no engaña a nadie. ¡Soberbio!]
Algo más sobre mí
Desearía conocer a una mujer interesante, intelectual y guapa, no estilo calendario de taller mecánico, de buena charla y que haya pensado en la inmortalidad del cangrejo; de preferencia, con estudios y QUE LEA (no a Coelho y todo eso). No busco chavas superficiales ni inmaduras, sino una compañera -más o menos de mi edad- para una relación divertida, original y entretenida, sin solemnidad, panchos o azotes.
Me gustan las artistas, raras por su ingenio, de las que van y vienen mientras los otros se miran alelados el ombligo.
Evito a toda costa las relaciones efímeras, conflictivas y enfermizas, así como las parejas de más de dos, las sospechas recíprocas y las mentiras. Soy sensible, pero no un osito cariñosito ni lloro con las telenovelas (ni veo la tele).
Aunque no juzgo a las personas por su intelecto o por apariencia, sino por sus actos, en el caso de una relación me parece importantísimo que haya compatibilidad intelectual, así que es indispensable que sea una mujer racional, sin que sea una enciclopedia andante y menos una matadita ontológicamente muerta.
Me gusta que la gente escriba aceptablemente bien, por lo menos, porque me fijo en los errores aunque no quiera y finja demencia, como si fueran cucarachas correteando por la pantalla.
Aclaro que no tengo cuenta en Suiza ni carro (CAMINO A DONDE PUEDO) [pinche jodido...]; no soy hijo de papi influyente o de "buenas familias" [naco, además]. Vivo en una zona un tanto densa de San Luis, para algunos violenta y depresiva, pero aprovecho eso para reflexionar y escribir "desde la periferia", mientras estoy aquí. Mi pasado es lo que me impulsa a llegar hasta donde se supone que no debo o no puedo, lo cual no me apena: Al contrario. Mi ambición y mi curiosidad van de la mano, así que soy un poco kamikaze en lo que a creatividad y estudios se refiere. Soy afable, persuasivo, carismático, gracioso, buen amante, HIPERACTIVO, FIEL, ingeniosillo, culto, platicador, chicles, muéganos, cacahuates...
[¡Y aparte chorero!]
Este tipo ha de ser de esos que pretenden escribir una novela a cuatro manos con alguno de sus amigos o conspira con ellos para apoderarse de cualquier partido político pequeño en alguna aburrida ciudad colonial. De seguro hasta tiene un blog donde se autobalconea, en lugar de terminar su tesis, a la que le falta una cuartilla. La de cosas que ve uno en estos tiempos...
Desde que regresé a San Luis Potosí, después de vivir casi quince años en otras tierras, incluyendo algunos aburridísimos arrabales de Texas, me convertí en un turista deambulando extraviado por las calles de mi propia ciudad. Al mismo tiempo, comencé a congeniar más con un primo ("E.", para proteger su identidad de las trifulcas familiares), apenas un güerquillo imberbe cuando salí de aquí para rolar por un pedacito del mundo.Con mi primo, quien vive ahora en la parte cool de San Luis, casualmente las borracheras son siempre maratónicas e impredecibles. Pueden comenzar con UNA michelada en La Zona Fría, nada más "para el calor" y mi gastritis de becario de Pronabes, y terminar en la madrugada, ya en las cercanías de Guadalajara, sin que ninguno de los dos sepa muy bien qué andamos haciendo por allá o por qué o cuántas llevamos o de cuáles. Afortunadamente, E. tiene un hígado mucho más fogueado en estas lides, así que el que termina vomitando en el suelo soy yo, mientras él guarda relativamente la compostura, o sea, no habla a grito pelado, ni se pasa las convenciones sociales por el arco del triunfo o le da por hablar una jerga intelectualoide, ajena a los no iniciados.
De entre las incontables excursiones de turismo urbano con E., destaca un ravecillo ranchero, al que nos autoinvitamos, gracias a un par de llamadas a gente Jet Set de la noche potosina (nótese que el parámetro es más bien triste), conectada con todo tipo de ambiente y de personal. El evento fue a las afueras de mi municipio, es decir, en lo más recóndito del rancho de Soledad, una zona polvorienta, llena de vacas famélicas y hortalizas regadas con agua de olorosa procedencia. El lugar estaba más que perfecto para ponerse "hasta el zonque", por aquello de que la policía no se para por dichas rumbas, muy probablemente por la hueva de ir hasta allá y porque la cantidad de vehículos y la música "diabólica" intimidan a cualquiera de esos pueblerinos persignados.
Entre tanto brincoteo y saludar a los conocidos (de mi primo, porque yo todavía soy un freaky outsider sin jerarquía social), E. le sacó una escueta plática a una fulana: "¿De dónde eres?". Fue todo; nada más, pero suficiente para que brincara un tipo pasado de testosterona o de alguna otra sustancia a hacerla de tos, diciendo que era SU amiga y que iba con él.
Yo sólo veía la acción a medias desde un metro atrás y mal, no porque sea un vouyerista de medio pelo, sino porque había demasiado polvo por todos lados que, además de llenarme las fosas nasales de terrones, me opacaba los lenteojos. Desde mi perspectiva, digamos que la fulana no se veía tan mal. Y ya con meses sin noviecita y una metralla de latas y latas de cerveza fluyendo continuamente por mi aparato digestivo, pues se veía bastante bien. Así que, apetecible la fulana o no, estaba listo para brincar por mi primo, con la amplia certeza de que me iban a romper la nariz o, peor todavía, los lentes, que sería más doloroso que cualquier partida de progenitora.
Calmado el asunto, pues no se trataba más que de un despliegue belicoso para que el fulano quedara bien con SU amiga y aumentaran las posibilidades de acostarse con ella, seguimos en la borrachera, hasta que nos agarró la mañana con las manos en las latas...
De buenas a primeras el lugar había perdido todo su atractivo inicial: las pacas de alfalfa marchita se amontonaban por los rincones y el olor a mierda de vaca se hizo evidente. El sitio estaba lleno de gente demacrada y ojerosa, cubierta de polvo, como si se hubiera revolcado un rato en el suelo. La fulana, a quien reconocimos por el vestido medio extravagante que llevaba, mostró su lado real a la luz del día. No es porque me las dé de galán (ni de broma, porque no lo soy), pero la chava era lo que Ganivet calificaría de "fea definitiva", o sea, fea-fea, con ganas (con lo cual regresamos a aquellos comentarios sobre los efectos del alcohol).
A veces resulta desconcertante eso de los raves y las tocadas. De noche toda la concurrencia electrofelina es parda, por lo menos acá en el municipio de Chole, que no es Ibiza. Y peor cuando la gata es más bien un gatúbelo, de cacería entre los flashazos estroboscópicos de la confusión. Digo, si ésa no es tu tirada.
Si el infierno existe, es una cruda eterna de vodka Oso Negro.
El clima social se enrarece cada vez más en este país: llueven aviones cuajados de funcionarios, como si fueran chiles rellenos. El saldo hasta el momento: 13 mexicanos y un madrileño muertos, más un montón de incógnitas estilo Cuna de lobos, por aquello del avionazo. La pregunta no es quién tumbó al Secretario de Gobernación o si realmente lo tumbaron, como se rumoraba anticipadamente, y no fue una de esas chiripas medio tétricas que hacen reír a mandíbula batiente, no sé si por la histeria colectiva en la que nos vamos sumiendo o porque uno es cábula desde chiquito. La pregunta es cómo caímos tan bajo si no andábamos así de mal hace apenas unos años.
Por si no se habían dado cuenta o evitaban pensar en el problema, es la necesidad de extender el mercado de las actividades ilícitas (ya no sólo de las drogas) lo que da pie a las vendettas entre grupos y contra el Estado, pero son el resentimiento social y los odios personales los que alimentan la virulencia de las acciones. Esta prolongada "guerra" contra el narco, que se sabía perdida con tan sólo voltear hacia Colombia, se torna exasperante. Como ya han señalado muchos por otros rumbos, el asunto parece un paro, puro pancho para generar terror, suprimir algunas libertades de facto y que el gobierno se autoconceda otras, nomás de güevos.
En esta escalada de violencia son los mandos medios y los de abajo quienes se la rifan, no los altos funcionarios, que andan siempre con sus guardanalgas detrás y, salvo por esta sospechosa ocasión, muy bien cuidaditos. La carne de cañón es el que anda a pie, casi nunca la gente estúpida que gusta de "ponerse en el escaparate". Jamás he comprendido cabalmente por qué nos dejamos "gobernar" por una camarilla de retrasados mentales, como Fox. Sólo esperemos que siga lloviendo y, más temprano que tarde, nos quedemos huérfanos de esa clase político-burrocrática, que sólo vive para y por parasitar el erario.
Foto de Alexander Steffler, un güey que quién sabe a qué vino a México
Por si no se habían dado cuenta o evitaban pensar en el problema, es la necesidad de extender el mercado de las actividades ilícitas (ya no sólo de las drogas) lo que da pie a las vendettas entre grupos y contra el Estado, pero son el resentimiento social y los odios personales los que alimentan la virulencia de las acciones. Esta prolongada "guerra" contra el narco, que se sabía perdida con tan sólo voltear hacia Colombia, se torna exasperante. Como ya han señalado muchos por otros rumbos, el asunto parece un paro, puro pancho para generar terror, suprimir algunas libertades de facto y que el gobierno se autoconceda otras, nomás de güevos.
En esta escalada de violencia son los mandos medios y los de abajo quienes se la rifan, no los altos funcionarios, que andan siempre con sus guardanalgas detrás y, salvo por esta sospechosa ocasión, muy bien cuidaditos. La carne de cañón es el que anda a pie, casi nunca la gente estúpida que gusta de "ponerse en el escaparate". Jamás he comprendido cabalmente por qué nos dejamos "gobernar" por una camarilla de retrasados mentales, como Fox. Sólo esperemos que siga lloviendo y, más temprano que tarde, nos quedemos huérfanos de esa clase político-burrocrática, que sólo vive para y por parasitar el erario.
Mientras tanto ya Calderón limpió a su cuate de toda culpa, como mandan los protocolos en los funerales. Nada más falta que, cuando se muera la maestra Elba Esther Gordillo, nos digan que era un ejemplo de honestidad, que era bellísima y estaba supermamacita.
Hablando de mouriñescas teorías de la conspiración, por si pensaban que estoy un poco pirado por mis sospechas en cuanto a redes de estafadores y lunáticos en el Match (véanse la primera parte de Puterías de muy altos vuelos y Mujeres sospechosas), aquí les tengo una prueba sólida y fehaciente, no como los loquitos esos que aseguran haber visto al Monstruo del lago Ness, a Pie Grande, pasándose de ilegal desde Canadá hasta el Gabacho, o a Pedro Infante, sorbiendo champolas en Mérida.
Como se puede apreciar en el pantallazo, la fulana en cuestión tiene diferente peinado, diferente nombre y distinto domicilio, pero las mismas facciones e idéntico chaleco. Por supuesto, podrían ser trillizas y prestarse la ropa, una de esas coincidencias muy, muy locas, pero el hecho de que sea el mismo texto en los tres perfiles y que las tres fantasmagóricas mujeres estén conectadas simultáneamente hacen que la coincidencia ya no lo sea. Léase a continuación:
Mi descripción (ahora sí no le altero nada, nadita)
Lo que me gusta hacer en mi tiempo libre
Me gusta jugar en el tenis y el voleybol. Quiero muchos paseos el parque, esto ayuda relajarse. Me gusta mirar las comedias, con la participacion Jim Kerri [sí, a mí me gustan las películas de Tomás Cruz]. Quiero el paseo las tiendas.
Mis lugares favoritos
Quiero visitar Austria o Suiza, visitar alli las cimas de las montanas, y pasearse en los esquies. Pero quisiera realizarme este viaje con mi querido por el hombre [¿Eh?].
Las cosas sin las que no puedo vivir
Quiero comunicarme mucho con los amigos, mi mucho muchacha sociable. Asi como practico el deporte que mantener la forma del cuerpo. Paso mucho el tiempo en la cocina, a mi gustar preparar los platos distintos, especialmente el exotismo.
Un libro, una película, un concierto o una obra de teatro con la que he disfrutado recientemente
Gustar leerme los libros, especialmente las novelas de amor. Asi como leo las revistas de las modas y las revistas sobre los actores, sobre su vida.
Lo que más y menos me gusta de mi trabajo
Trabajo en el salon de belleza, el peluquero. A mi gustar hacer agradable a las personas, cuando miras la mujer o el hombre ellos admiran a un nuevo peinado., mi es agradable. Me gusta mirar mucho las personas de estilo.
Algo más acerca de mis raices (otra vez sic, con los del Match)
Tengo el color de piel blanco. Pero asi como quiero decir que para mi no tiene la importancia, que color de piel a la persona, principal que la persona seria bueno. Con la alegria grande me comunicaba con la persona de otro color de piel.
Algo más acerca de mis creencias religiosas
Mi la muchacha creyente. Creo en el dios. Mi religion el cristianismo. Visito regularmente la iglesia, una vez a la semana. [No, pues ya valió gorro. Yo paso.]
Algo más acerca de mis estudios
He acabado el establecimiento superior de instruccion, estudiaba en el instituto para el economista. Pero en las situaciones que se han formado, trabajo el peluquero, puesto que es dificil encontrar el trabajo de la especialidad. [A lo mejor siempre sí vive en México.]
Algo más sobre míObviamente, se trata de la misma persona detrás del texto a) sin conocer muy bien el español o b) una misma persona que escribió un solo texto (en ruso, por los nombrecitos y si mis dotes de fisonomista improvisado no me fallan; posiblemente alguien en Kiev o Moscú, trabajando en un cuarto de azotea para alguna mafiecilla de hackers eslavos). Si es b), lo tradujo con algo como Google Translate para ver qué mexicano es lo suficientemente burro, se enamora y va y le manda todos sus ahorros por Paypal. ¡Hagan sus apuestas señoras y señores!
Encontrare un poco: pienso que mi persona muy romantica, alegre y perdono. Flexible, atractivo, femenino, sensible y atento. Quiero a los ninos, me gusta jugar mucho con los ninos, me gusta jugar mucho con los ninos, mucho gustar conforte las casas. No gustarme lonliness, y es puntual por eso en mi gustar encontrar en relacion a las personas distintas interesantes. Mi muchacha buena sensible. Quiero los nuevos conocimientos. Estimo y respeto la sinceridad en las personas. Odio los palcos y la astucia [¡Claro! A mí me dan tirria los entrepisos y los rincones debajo de las escaleras]. Por el horoscopo mi mellizo. Contengo cuerdo. Trato de examinar cualquier situacion vital el justo.
Ser honesto - las mejores relaciones. Quiero las competiciones y el viaje. Mi el cocinero muy bueno. Quiero encontrar a la persona buena atenta y. Quiero planear el futuro con intelectual y bueno por la persona. Que joven en el corazon, y la parte separada comprende y respeta a la mujer. El debito ser intelectual, formado, y tener las cualidades buenas familiares. Quiero ser la mujer de tal persona, el amigo, y la amante para. Busco las relaciones serias y el matrimonio que crear la familia unida y que quiere. Querria encontrar a mucha persona, que puede comprender todo. Quiero crear las relaciones serias, y posible crear en el futuro nuestra familia general fuerte.
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¡Ah! La de malabares sinsemánticos y posmodernos que escribe uno en estado “inconveniente”... Desde tiempos inmemoriales (por lo menos para mí, que ando bastante crudo) el Homo sapiens se ha metido de todo con tal de ampliar sus horizontes creativos. El Día de muertos no fue el caso, pero por azares del destino terminé en la fiesta de una sujeta llamada Mónica, DJ de profesión, aunque ya no recuerdo su nombre farandulero.
Nos dejaron entrar sin conocer a nadie, sin invitación y sin que siquiera me hubiera peinado antes de salir de mi casa. Supongo que tanta generosidad se debió a que estaban cortos de invitados, a que me acompañaba alguien de CouchSurfing, tal vez a que a los extranjeros siempre les abren fácilmente las puertas en México, según “explicaba” borrachamente en la entrada anterior o sabe cualquiera que conozca el término malinchista. Prefiero pensar que todo se debió a mi buen porte y carisma, no le hace que sea mentira.
La casona donde fue la fiesta antes era un bar (no mencionaré cuál) y el DJ que tocaba era el de planta en un antro “mix”, famoso en San Luis Potosí por abrir sus puertas hasta altas horas de la noche con el puro permiso de sus tompiates, por la amplia gama de encueratrices -hombres y mujeres- y por algo impronunciable, so pena de perder la cabeza (literalmente), por aquello de los tejemanejes entre “los de la última letra” y otras bandas igual de peligrosas. Dispensen que hable casi en clave, pero no trabajo para Proceso, ni para el CISEN, ni para la Sedena, así que cada uno en su asunto.
Como las bebidas eran gratuitas, me serví generosamente, quizá demasiado generosamente. Está bien: me empedé. Aparte de la cruda, el alcohol me trajo otras ideas sobre el arte de escribir. Se puede escribir muy bien estando ebrio, para “inspirarse”, como Bukowski o Poe, pero, como atinadamente señala un tal Michael Allen, eso rara vez funciona. Además, Poe, con todo y que era un buen escritor, gracias al alcohol, no dejaba de ser un catarrín cualquiera, que terminaba tirado en la calle y con los pantalones meados.
Con demasiado alcohol, las posibilidades de acabar hasta las chanclas y sin texto en las manos son casi infinitas. (Véase infra.)
Karín Mijangos, guacareando, hasta atrás en Guanajuato
La moraleja de todo esto, si existe o les importa, es que el arte de escribir está en reescribir y reescribir, no en la “inspiración” o en la pura peda. O tal vez la moraleja es que hay que hacerse acompañar siempre por algún compa extranjero, para emborracharse gratis en las fiestas de gente desconocida.
Lo bueno de estar en CouchSurfing, aparte del intercambio casi promiscuo de hospedajes a lo largo y ancho de este planeta cada vez más jodido, es que llega gente muy interesante a tu casa (sigue el enlace o te madreo).
Con la banda couchsurfera puedes entrar de a grapa a ciertos lugares a los que regularmente no entrarías, con pisto gratis y unas gelatinas bastante raras, con quién sabe qué madres adentro (una azul y una roja, ¡ándele, chingao, pinche Alicia matrixesca!).
Pero mejor comento mañana, que todavía ando con las gelatinas en el sistema...
Con la banda couchsurfera puedes entrar de a grapa a ciertos lugares a los que regularmente no entrarías, con pisto gratis y unas gelatinas bastante raras, con quién sabe qué madres adentro (una azul y una roja, ¡ándele, chingao, pinche Alicia matrixesca!).
Pero mejor comento mañana, que todavía ando con las gelatinas en el sistema...
No, todavía no me declaro abiertamente adicto al erotismo pixelado, como puede engañar la entrada. Peligro y me salgan pelos en la mano, por andarme haciendo justicia yo solo. (Aunque admito que el título del blog tampoco aboga mucho a mi favor...)Ocasionalmente, digamos, cuando el calor obliga a refrescarse el gaznate con unas buenas micheladas o unas chelas o un mezcal o un tequila o un guachicol o un panalito o uno del 96 con pepsi, se antoja escuchar cierto tipo de música, para estar a tono con ese microsuicidio paulatino que es el chupe.
Ya todos conocemos hasta el cansancio por estas tierras mexicanas, e incluso por otros rumbos, las tan trilladas canciones de Chente, de José Alfredo y hasta de Valentín Elizalde (que El Señor de los Cielos lo tenga en su narca gloria). Sin embargo, a veces se apetece algo mucho más prendido, menos folclórico y, por supuesto, también más excitante.
Entre mis grupos favoritos de los últimos tiempos está uno de lo más cagado, de nombre Pornophonique. Son dos fulanos, hasta donde tengo entendido. Uno toca la guitarra acústica y el otro juega al Game Boy. Sí, leyeron bien (espero). Parece un concepto bastante nerd, escupido así, de buenas a primeras como gargajo huasteco, y lo es, sobre todo si se le pone atención a la letra.
Entre mis grupos favoritos de los últimos tiempos está uno de lo más cagado, de nombre Pornophonique. Son dos fulanos, hasta donde tengo entendido. Uno toca la guitarra acústica y el otro juega al Game Boy. Sí, leyeron bien (espero). Parece un concepto bastante nerd, escupido así, de buenas a primeras como gargajo huasteco, y lo es, sobre todo si se le pone atención a la letra.

La verdad, sin embrago, es un poco más retorcida. El susodicho dúo germanodinámico (sí, son unos güeyes alemanes, de Alemania) hace uso, como todas las personas de razón en nuestra era, de las bondades tecnológicas para que la música suene más pesada y a la vez retro, perfecta para esas prolongadas borracheras con algún primo o amigo, a 205km por hora sobre alguna avenida de [introduzca aquí el nombre de su rancho] a altas horas de la madrugada.
Lo mejor de todo es que la música de Pornophonique, con todo y su alta calidad, viene con licencia Creative Commons, o sea, es GRATIS, sí GRATIS, como el Ubuntu.
Les dejo el álbum, para que le echen un ojo o, mejor dicho, una oreja:
Lo mejor de todo es que la música de Pornophonique, con todo y su alta calidad, viene con licencia Creative Commons, o sea, es GRATIS, sí GRATIS, como el Ubuntu.
Les dejo el álbum, para que le echen un ojo o, mejor dicho, una oreja:
Si les late pueden bajarlo, hacer una reseña en Jamendo, quemar la música en un disco y regalárselo a quien se les dé su pornográfica gana.
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