Cochinofest

Hace algunos meses (ya no recuerdo cuántos, porque el tiempo es relativo y regandalla) fui, con grandes esperanzas, a lo que pintaba para ser el concierto de mi vida: el en el Establo de México. Aparecían como 50 o 60 bandas en el programa y, como atracción principal, don Richard Melville, tataraalgunamadre de aquel mismo Herman Melville que escribiera Moby Dick. En otras palabras el mero mero era , en carne y hueso (aunque es más hueso que carne y viene en edición de bolsillo).

El de la foto es Moby. Yo no estoy tan feo. Me cae.

Como siempre, a falta de marmaja, salí de aventón desde San Luis, en compañía de mi compa el Dumbiol, quien además tuvo la amabilidá de pagarme el boleto del toquín. Nos tardamos unas cuantas horas en llegar, pero al final todo estuvo aceptablemente bien. Instalamos nuestra casota de campaña, descubrimos que las prometidas regaderas eran un mito, que toda la banda se metió al área del campin' sin pagar un peso (pendejos de nosostros, que sí pagamos) y que además el rave de toda la noche te daba pesadillas si no participabas en el punchis punchis.

Ojo: escribo esta entrada por una prometida venganza de quejarme en el interñé, no porque sea chismoso, pero fíjese, comadre, que el concierto fue "organizado", así, con comillas irónicas, por Green Piss, esa ONG de niños ricos y pendejos (como el Niño Verde). Aclaro lo de las comillas porque la "organización" fue pésima. Faltaron muchísimas bandas, no había ni botes de basura y todo te lo daban en platos y vasos de unicel. Pero eso no fue lo peor de todo. Que la basura del mentado festival vaya a rondar fantasmagóricamente por las faldas del durante los próximos miles de años parece poca cosa comparada con lo que viene: ¡El cartón de chelas estaba en más de 1200 pesos! Sí, MIL DOSCIENTOS. Ni que fuera congal.

Así que tuvimos que ver a Moby con un café, pero de los de verdad, café-café (en vaso de unicel). Por lo demás, el concierto estuvo chido. Les paso un trozo (de video, no se espanten), que fue tomado con una cámara bastante chafa, con una calidad fácilmente superada por los hermanos Lumière:

video

Ubuntu 8.10: Intrepid Ibex

Llegó el "día cero", la hora de la meritita verdá. Pero no se espanten, no. Antes de que se arrojen desde la azotea, aclaro que no me refiero a la Tercera Guerra Mundial o a McCain ganando las elecciones en el Gabacho, que es casi lo mismo. Ya salió el nuevo , el sistema operativo gratuito y estable que es más sólido y fácil de usar que esa pendejada conocida como Windows. La versión más reciente se llama (8.10) y se me queman las habas por saber qué trae de novedoso y elegante en esta ocasión, aunque ya estoy al tanto de algunas cosillas.

Entre las muchas ventajas que ofrece Ubuntu, la distribución más popular de linux, es que prácticamente no hay virus y los programas se instalan con sólo un click, de entre miles y miles de opciones, con la seguridad de que no venderán tu información a quién sabe qué mafia rusa. Además, las actualizaciones son casi a diario y preventivas, no como en Windows, que salen los parches cada quinientos años, cuando tu máquina ya es un zombi, mandándole pornografía infantil a tu abuelita.

Ubuntu incluye algunas maravillas bastante útiles y poderosas que sustituyen con la mano en la cintura las cosas hechas para Microsoft (MS), aunque muchos de los programas son tarea de terceros en la creciente comunidad del código abierto y no de Ubuntu, directamente. La lista es demasiado larga, pero ahí les va un poco de la versión Hardy Heron (8.04):

Da click para ampliar la imagen, si de plano estás muy cegatón

Entre mis aplicaciones favoritas y más socorridas, como escritorzuelo trasnochado, están:
  • OpenOffice, que es más estable y ligero que el Office de MS, además de compatible con los formatos gandallas de la infame y diabólica compañía de Redmond.
  • GIMP, mucho más ligero que el Photoshit y con mejor futuro.
  • Reproductores de audio y video muy potentes, para esas largas noches de pornografía, digo, de cine de arte europeo, estilo Cannes y todo eso.
  • Aplicaciones de mensajería instantánea, compatibles con varios protocolos (MSN incluido, pa' que no sufran).
  • Y, mi favorito, el Compiz, que hace mucho más que el Vista, pero sin gastarte todos tus ahorros en una computadora recién salida de la tienda (comparación aquí).


Por si todo eso fuera poco, puedes descargar el sistema operativo directamente desde un servidor, sin darle las nalgas a Bill Gates u ofrecerle la vida de tu primer vástago a cambio de una mugre que funciona cuando se le hincha el ombligo. Puedes bajar el Ubuntu con Bittorrent sin pagar un cobre (obtén el programa aquí, si todavía vives en la prehistoria del iMesh o el Ares). También puedes pedirlo para que te lo manden hasta la puerta de tu casa, gratis. ¡Sí, GRATIS!

¿Qué esperas? ¡Usa Ubuntu y dale un golpe más al cadáver putrefacto del capitalismo salvaje!

Los guajolojets de la muerte

Hablando de Guatemala... Si hay algo que me parece atractivo de aquel país son los pintorescos y baratísimos autobuses. No por los colores tan primaverales y hasta psicodélicos o porque muchos de ellos hayan sido transporte escolar en Estados Unidos. Lo que me gusta es el viaje. Si eres de los que tienen pánico de volar, toma alguno de esos chicken buses (death chicken buses sería mucho más adecuado) para un rolecito desde la narcofrontera a Ciudad de Guatemala.

Lo extraño de estos vehículos no es que compartas el asiento con cuantas personas quepan a tu lado, sino la velocidad kamikaze con la que los choferes arremeten obstáculos imaginarios en la carretera. Y tampoco se crea que los caminos sean inseguros por los asaltos y los espectaculares acantilados, porque, en lo que toca a baches y pésimo mantenimiento, es más fácil matarse en alguna pista de cuota en Veracruz.

Mi recomendación para suicidas es, pues, un boleto para viajar por nuestro vecino del sur.

Sobre el arte de ser un perfecto pendejo

No hay tal arte. Actúe con naturalidad hasta que tarde o temprano su mujer lo mande a la chingada.

Estos hombres...

Como buen estratega militar, tuve que fisgar un poco entre los perfiles masculinos del Match para ver el nivel de competencia y me di cuenta de varias cosillas. Para empezar, casi todos fingen ser muy románticos. Lo admito: en algún momento llegué a cambiar un poco para acoplarme a una chava que me gustaba mucho, pero estos fulanos alcanzan un extremo increíble. Es cierto que algunos hombres en México estamos tratando de no ser machistas (siendo feministas, incluso), tal vez por alguna tendencia mundial o porque llegamos a un punto crítico en nuestro país o porque las películas mexicanas del "Siglo de oro" simple y sencillamente están muy chafas. Hay, no obstante, algo demasiado sospechoso en todo este juego de los perfiles.

Lo extraño es que el nivel de hombres no machistas parece altísimo. Todos se pintan como muy honestos y no fijados en las cuestiones físicas... ¡Es absurdo! Creo que todos buscamos ciertas cosas, condicionados por la cultura y doña televisión (sí, las rubias superplásticas, chichonas y con un marcado índice de imbecilidad, por ejemplo). Además, la verdad es que tenemos inclinaciones naturales, en cuanto a rasgos específicos, aunque a veces vayan siendo suprimidos por las modas.

Cada persona debería vivir su sexualidad como se le antoje, incluyendo las relaciones sin compromisos y totalmente libres, si así lo quiere. Lo que me irrita es la mentira tan poco original y ramplona. Mínimo que se salgan de los lugares comunes... O todavía mejor, que vayan al furúnculo, es decir, al grano, sin tanto rollo. Estamos llegando a un punto, en México, en que las mujeres tampoco tienen que fingir estar enamoradas para disfrutar de su sexualidad.

Como todo hombre, tengo el impulso de andar follando por ahí para esparcir mis genes, pero, como pocos acá en el rancho, me parece una mejor estrategia tener pocos hijos con una sola pareja y educarlos para que sean exitosos, en lugar de tener un montón de chamacos regados por el mundo para ver si uno de ellos logra ir más allá de mi estupidez.

Claro que podría estar fingiendo yo mismo al escribir esto, consciente o inconscientemente, para acostarme con quien caiga, dándomelas de sensible, pero ya dije: me gustan las mujeres inteligentes, que escriban bien (ahí se van 99 de cada 100 mujeres), ateas y que sean un poco raras. Las posibilidades de encontrar mujeres así son prácticamente nulas, así que soy monógamo aunque no quiera. Sé que existen y prefiero esperarme, pero no mucho, ¡eh!, que la carne es débil.

Una cuestión semántica II

No soy flojo. Soy un escritor en crisis.

Guatemala es mucho mejor que guatenada

A veces pienso que es mejor largarse del país que cortarse las venas (demasiado asqueroso) o colgarse de la regadera (demasiado frío, sobre todo si la regadera está abierta). La verdad es que tanto desamor me tienta -casi me obliga- a pensar en medidas drásticas, de esas que llaman la atención y con las que uno se hace el interesante.

Mi favorita, hasta el momento, es perderme en Centro América por unos años; olvidarme de la violencia, de las exnovias, sobre todo de las hipócritas o gandallas, vivir en algún pueblito donde sea el extranjero raro y, por supuesto, escribir sobre un fulano que se va de su país para olvidarse de tanto desamor y bla, bla, bla, las consabidas metaficciones.


Si me dan a escoger o la flojera de seguir viajando de aventón me vence, mi opción es Guatemala. El transporte y la comida son baratos y la comunidad europea flotante, vastísima y muy loca.

No sé.

Creo que lo que más quiero en esta vida es ser una mota de polvo flotando en el aire, nada, no existir, no sufrir y, sobre todo, no tener que ver TV Azteca por accidente. Aunque pensándolo bien, TV Azteca también se ve en Guatemala....

Y luego por qué no salgo por cigarros en la noche...

Por andar de desvelado acabo de ver cómo, ejem, "levantaron" a un fulano a unos metros de mi casa, mientras una güerquilla gritaba, tirando rocas y alertando a su banda: "¡Hagan segunda, hagan segunda!". Espero que hayan estado jugando con eso de "¡Ya te llevó la verga!" (sic), al trepar al fulano a una camioneta usando un objeto metálico que no supe si fue navaja o pistola.

Prefiero pensar que fue un sable láser de La guerra de las galaxias y que todo va a estar bien y que todo va a cambiar y que nuestro país es el México del imbécil de Fox, un lugar donde no pasa nada.

Me voy o, mejor dicho, aquí me quedo, encerradito en mi cuarto de azotea, antes de que algo peor pase y todo eso. Abur.

El Bocolito

Si piensan que esos sitios para encuentros de pareja son algo novedoso, piénsenlo de nuevo. No voy a hablar sobre cómo las agencias para conseguir mujer funcionaron durante la colonia en Canadá, Estados Unidos y probablemente México, que serían la mera mata de los mentados sitios. En aquellos años te mandaban un catálogo o mandabas tú una carta con tus perversiones, digo, preferencias, escogías y te llegaba tu nueva y quizá nada flamante esposa por barco, tren, burro o carreta, después de unas travesías bastante largas. De amor y belleza, pues ni hablar, que las mujeres no salían ni en rifa, al igual que los colonos chaqueteros.


Si creen que escribo este blog por calenturiento, vuélvanlo a pensar, pero con más calma. También crean esto: Tengo carisma, buen choro y en el peor de los casos iría al famoso Bocolito (verdaderos bocoles aquí). El lugar tiene su tradición por estas tierras potosinas, ya que es ahí a donde van las doñas, entradas en años y probablemente también en carnes, a conseguir material masculino fresco y bien dispuesto a que tan respetables damas insatisfechas se pongan la borrachera y se quiten los calzones (no todo es poner, ¿cierto? O tal vez sí sea todo poner en El Bocolito. No sé).

Lástima que no busque doñas urgidas ni mujeres mayores que yo, puesto que me veo menor de lo que en realidad soy. Además, quiero tener hijos, no nietos. Tampoco me interesa el sexo "porque sí" o para pasar el rato. Un impulso biológico me dicta lo contrario pero busco a mi musa. En serio. Créanlo. Hay hombres así, aunque no seamos muchos.

P. D. Si les interesa y el dinero urge, El Bocolito está en pleno centro de San Luis (México, aclarando para nuestros lectores japoneses), junto al Jardín Guerrero. La música, por supuesto, es guapachosa y de muy altos decibeles, para entrar en ambiente.

Sobre el “arte” de escribir perfiles

No es que sea un experto en eso de los perfiles (nótese que hasta el momento no había llenado el de este blog), pero... Veo que la mayoría de la gente no se esfuerza mucho en escribir “como Dios manda”, o sea, bien, pues. Mínimo hay que explayarse un poco, echarle imaginación, sin llegar al extremo de distorsionar demasiado la realidad o aventarse unas charras increíbles.

¿Cómo quiere la gente encontrar a alguien que la pele más allá de las fotos si los perfiles están vacíos o si escriben como si les importara un rábano? O, peor todavía, si además de no llenar los perfiles ni fotos ponen...

Hay que ser congruentes también. He visto perfiles que dicen: “Soy súper alegre” y en las fotos aparecen como si estuvieran a punto de aventarse a las vías del tren, con una cara de depresión que hasta me agüitan y me dan ganas de subirles los ánimos con algún mensaje estilo superación personal (tan bajo puedo caer), si no tuviera otras cosas en la agenda, como salir a tomar fotos del centro de San Luis.

Ah, por cierto, me voy. Tengo que tomar unas fotos. Ciao.

Estas mujeres...

Otra vez me largué un buen rato (por si a alguien puede interesarle semejante irrelevancia). En mi viaje tuve tiempo para meditar seriamente algunas cosas sobre las contradicciones fantasiosas que abundan en el Match. Bueno, en realidad escribo porque se me acabaron los cigarros y me da hueva-miedo salir a comprar más, gracias a que las cosas se ponen cada vez más peliagudas en mi rancho.

Entre las cosillas raras que noto con frecuencia en el susodicho sitio de perdición y lujuria está la notoria confusión en que cae la mayoría de la concurrencia femenina. Por ejemplo, suelen pedir este tipo de atributos en los hombres:

Guapo, caballeroso, pero no machista, tierno y millonario, pero humilde y que no se fije en las apariencias, amiguero y muy sociable pero FIEL [jojojo], que me escuche durante mis largas conversaciones, que me entienda y que me acompañe a las tiendas con la cartera en la mano, que me ame incondicionalmente, que no sea celoso, pero que siempre sí, poquito, que le gusten los niños, hasta los que no son suyos, fuerte, varonil y feo pero infantil, delicado y metrosexual, kulto, intelijente y con estudios, pa' que me enseñe, ambicioso y aventado pero que no sea ególatra [¿de dónde creerán estas mujeres que sale el impulso para sobresalir?], etcétera, etcétera, etcétera.

No hay nada de espectacular en esas peticiones o, mejor dicho, en las peticiones sí, pero no en el hecho de que se hagan. Habrá que pensar en las cosas que no dicen para no espantar a los incautos, digo, a los prospectos. A veces sospecho que cuando dicen que no son muy religiosas en realidad lo que quieren es llevarte a misa tarde o temprano, casarte por la Iglesia y todas esos rollos. Nunca he entendido esas cosas de las mujeres comunes y corrientes. Por eso, quiero una mujer más bien rara. Ah, y de preferencia huérfana o sin familia entrometida . Y si se puede sin padres imbéciles y machitos, pues mucho mejor.

P. D. Ya hablaré de los perfiles de los hombres algún otro día, para que luego no anden diciendo.
P. P. D. Acabo de darme cuenta de que estoy en las mismas con mis peticiones. Ni modo. Así es la naturaleza humana...