El clima social se enrarece cada vez más en este país: llueven aviones cuajados de funcionarios, como si fueran chiles rellenos. El saldo hasta el momento: 13 mexicanos y un madrileño muertos, más un montón de incógnitas estilo Cuna de lobos, por aquello del avionazo. La pregunta no es quién tumbó al Secretario de Gobernación o si realmente lo tumbaron, como se rumoraba anticipadamente, y no fue una de esas chiripas medio tétricas que hacen reír a mandíbula batiente, no sé si por la histeria colectiva en la que nos vamos sumiendo o porque uno es cábula desde chiquito. La pregunta es cómo caímos tan bajo si no andábamos así de mal hace apenas unos años.
Por si no se habían dado cuenta o evitaban pensar en el problema, es la necesidad de extender el mercado de las actividades ilícitas (ya no sólo de las drogas) lo que da pie a las vendettas entre grupos y contra el Estado, pero son el resentimiento social y los odios personales los que alimentan la virulencia de las acciones. Esta prolongada "guerra" contra el narco, que se sabía perdida con tan sólo voltear hacia Colombia, se torna exasperante. Como ya han señalado muchos por otros rumbos, el asunto parece un paro, puro pancho para generar terror, suprimir algunas libertades de facto y que el gobierno se autoconceda otras, nomás de güevos.
En esta escalada de violencia son los mandos medios y los de abajo quienes se la rifan, no los altos funcionarios, que andan siempre con sus guardanalgas detrás y, salvo por esta sospechosa ocasión, muy bien cuidaditos. La carne de cañón es el que anda a pie, casi nunca la gente estúpida que gusta de "ponerse en el escaparate". Jamás he comprendido cabalmente por qué nos dejamos "gobernar" por una camarilla de retrasados mentales, como Fox. Sólo esperemos que siga lloviendo y, más temprano que tarde, nos quedemos huérfanos de esa clase político-burrocrática, que sólo vive para y por parasitar el erario.
Foto de Alexander Steffler, un güey que quién sabe a qué vino a México
Por si no se habían dado cuenta o evitaban pensar en el problema, es la necesidad de extender el mercado de las actividades ilícitas (ya no sólo de las drogas) lo que da pie a las vendettas entre grupos y contra el Estado, pero son el resentimiento social y los odios personales los que alimentan la virulencia de las acciones. Esta prolongada "guerra" contra el narco, que se sabía perdida con tan sólo voltear hacia Colombia, se torna exasperante. Como ya han señalado muchos por otros rumbos, el asunto parece un paro, puro pancho para generar terror, suprimir algunas libertades de facto y que el gobierno se autoconceda otras, nomás de güevos.
En esta escalada de violencia son los mandos medios y los de abajo quienes se la rifan, no los altos funcionarios, que andan siempre con sus guardanalgas detrás y, salvo por esta sospechosa ocasión, muy bien cuidaditos. La carne de cañón es el que anda a pie, casi nunca la gente estúpida que gusta de "ponerse en el escaparate". Jamás he comprendido cabalmente por qué nos dejamos "gobernar" por una camarilla de retrasados mentales, como Fox. Sólo esperemos que siga lloviendo y, más temprano que tarde, nos quedemos huérfanos de esa clase político-burrocrática, que sólo vive para y por parasitar el erario.
Mientras tanto ya Calderón limpió a su cuate de toda culpa, como mandan los protocolos en los funerales. Nada más falta que, cuando se muera la maestra Elba Esther Gordillo, nos digan que era un ejemplo de honestidad, que era bellísima y estaba supermamacita.






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