
¿Gana Ned Flanders en San Luis? Lo más probable es que quién sabe, pero sí, sí

Inevitablemente recordé un par de cosas. La primera es parecida a ésta pero que alguien del Match me precisó con una observación. Si los hombres que se anuncian en el Match son responsables, “cero machistas”, respetuosos y no se fijan en el físico, ¿por qué tantos son divorciados? ¿Acaso no está un poco desproporcionado el asunto como para culpar completamente a sus exparejas? En otras palabras, algo falla con esos hombres. Y algo falla con muchas mujeres también.
Supongo que se trata de algo cultural o que tal vez influya el hecho de que muchos hombres se van a trabajar a Estados Unidos, dejando a las mujeres atrás, pero de las ciudades en las que he vivido el problema es más grave en Zacatecas. Podría contar un montón de casos, pero hay uno que sigue dejándome sorprendido.
Hace cinco o seis años me encontré a una tipa llorando desconsolada porque se enteró de que su expareja andaba no sólo con otra, como ella muy bien sabía, sino que andaba por ahí tirándose a media población femenina de Zacatecas, además de a ella y a su pareja “oficial”. Al parecer esto lo sabíamos todos menos ella o, más probablemente, lo sabía pero se negaba a ver la realidad. Tenía más que lo pelos en la mano, la burra entera y una caravana completa de indicios de que su amante andaba por ahí cogiéndose todo lo que se moviera. ¿Por qué era incapaz de ver eso? Además, ¿por qué andaba con un fulano que tenía pareja y se conformaba con ser el segundo frente, la casa chica, la otra?
¿Qué parte de “abandoné a mis hijos y lo volveré a hacer” no entienden las mujeres? No sé si sea un afán retorcido por repetir patrones, que de verdad creen que pueden cambiar a un hombre mujeriego o piensan que a ellas no las van a dejar chiflando en la loma. “No, a mí no me va a dejar por otra”. Juar juar.
Por motivos completamente sin importancia, hace unos días malgasté dos minutos de mi vida leyendo una entrevista a Tom Hanks en El Universal sobre su nueva película, basada en una novela que no pienso leer, a menos que sea un caso urgente y no haya otra cosa a la mano. Lo que dijo me recordó diversas discusiones en las que me he visto involucrado a lo largo de los años. Ninguna de las posturas, ni la mía ni las contrarias, brilla por su originalidad, pero todas son persistentes como la caspa o los testigos de Jehová un sábado en la mañana. La cuestión es sencilla:
Concuerdo parcialmente con el actor, asunto que en realidad importa un rábano. Lo destacable es que existen muchas respuestas menos sensatas a la misma pregunta, de las cuales dos me parecen particularmente irritantes. Si alguna vez han sido capaces de seguir los malabares sinsemánticos de los posmodernos, habrán notado que la primera postura suele servir como preámbulo de la segunda. No es mi culpa. Agarren sus piedras, señoras y señores.—Hay una teoría que asegura que el desarrollo de la ciencia nos ha rebasado y terminaremos por destruir la humanidad ¿lo ha pensado?
—Nosotros hemos construido la bomba atómica, las guerras, las enfermedades. Pero somos nosotros, no la ciencia. El otro extremo es creer que la naturaleza nos cuidará por siempre pero ¿qué pasa entonces cuando erupciona un volcán o con los tsunamis? La ciencia y la naturaleza son fuerzas igualmente poderosas.
1) Fijaciones escatológicas
Así como hay gente a la que le gusta “cuidar la ecología”, hay quienes afirman con voz profética que la ciencia nos lleva derechito a la destrucción de la especie y del planeta. No me lo tomen a mal. No creo ciegamente en una idea obsoleta de “Progreso”, según la cual la ciencia es la solución a todos nuestros problemas (con colonias en Marte y ninfómanas venusinas violando a granjeros espaciales), pero tampoco me voy al otro extremo, automático, bucólico y siempre mal ponderado de la ciencia como origen de todos nuestros males.
El plato fuerte suele ser “Mira a dónde nos ha llevado la tecnología. Cabe preguntarnos si en relidad no somos nosotros los primitivos”. La situación parece no dar para menos. Calentamiento global, aparatos enajenantes y armas de destrucción masiva son el coco de tecnófobos declarados y espontáneos. Si a esto le agregamos la pésima distribución de los bienes [y de los males] resulta explicable por qué las personas culpan algo que para empezar no entienden ni quieren entender.
Aun así, no es la ciencia, sino las políticas detrás de ésta y, sobre todo, las imposiciones del mercado lo que nos jode la existencia. En eso concuerdo con Tomás (“somos nosotros, no la ciencia”). Se habla del poder destructivo del “saber demasiado” como si no fuera gracias a ello que podemos sobrevivir en mayor número y sin peores problemas de salud. Nos guste o no, es el conocimiento acumulado y no el pensamiento mágico lo que nos permite estar aquí ahora y no haber muerto en la infancia de viruela (por poner uno de innumerables ejemplos).
-Creo que ya nos perdimos, capitán.
-¡Avance y no la haga de pedo!
-¡Señor, sí, señor!
2) La ciencia es un “mito”
La segunda postura es un batiburrillo de ideas bastante difundidas e hipócritas de las que siempre me mofo (y que por cierto son comunes entre gente de humanidades). Según dicha postura, la ciencia es sólo una de tantas interpretaciones de la realidad y, por lo tanto, tan válida o inválida como cualquier otra. Para ello se pretende reivindicar el término “mito”, con una postura ridículamente New Age o cayendo en un “relativismo absolutista”.
Sin duda la ciencia es una interpretación de la realidad, pero hay de interpretaciones a interpretaciones. No todas sirven para lo mismo ni son igual de acertadas, por mucho que lo deseen así los posmodernos, los jerarcas religiosos y algunos semiotas semiidiotas. Salvo casos muy contados, todos acudimos al médico cuando nos enfermamos de algo, usamos procesadores, pantallas, Internet y celulares para comunicarnos y manejamos, tomamos el camión o usamos cualquier otro medio de transporte para ir del punto A al punto B si lo consideramos necesario.
En estos momentos aprovechamos tecnología, con fines bélicos en su origen, para comunicarnos (yo escribo, ustedes leen, comentan) y no señales de humo o telepatía. No digo que los avances tecnológicos que usamos nos hagan moralmente mejores que quienes no los utilizan, pero tampoco los otros son moralmente mejores por no hacerlo.
Con todo y su falsa radicalidad, los defensores de lo alternativo jamás se alejan completamente del “logocentrismo” al que tanto atacan. A final de cuentas no dejan de esgrimir argumentos armados de manera más o menos lógica para denostar todo lo que huela demasiado racional. O eso creo. Tal vez en alguna parte haya quienes, en lugar de discutir, se tiran al suelo echando espumarajos por la boca, en un arranque de misticismo para reforzar su victoriosa sinrazón. No obstante, y ya resumiendo, sin la ciencia ninguno de los detractores existiría hoy para rebuznar con vehemencia su falta de agradecimiento.
La ciencia no es un todo sólido y continuo, sino un montón de teorías, hipótesis y propuestas, que descansan sobre arduas reflexiones epistemológicas de las que, irónicamente, a veces carecen espacios en el área de las humanidades (tal es el triste caso de los estudios literarios). Muchas veces me pregunto si todos esos ataques por parte de los humanistas se deben, más que a una verdadera reflexión teórica, a un complejo de inferioridad mal disimulado: “Si mi campo no tiene el prestigio de la ciencia, la ataco, pero cuando me conviene adopto un lenguaje pseudocientífico”.
Escribo todo esto a manera de advertencia, para que no me salgan con cuentos si nos vemos en la calle... O en su defecto esperen mi total exasperación. Si todavía creen que la ciencia nos quedó mal en su tarea de ofrecernos una vida libre de enfermedades (y muñecas inflables con una plática interesante), aquí les dejo un video por si hay una guerra nuclear. No dice qué hacer con los zombies de ese mundo postapocalíptico y aterrador en el que viviremos por culpa de los científicos, pero es un buen inicio.Por supuesto, los conservadores tienen mucho que perder con este debate (entre poder y confiabilidad), así que algunos se han dado a la tarea de comprobar que eso del waterboarding no es tan malo como parece, ofreciéndose como conejillos de Indias. El último fue un locutor de nombre Erich Muller, quien dio su brazo a torcer después de seis segundos, bajo condiciones controladas.
Todo este deseo de probar en carne propia si dicha forma de interrogación es tortura o no, me recuerda el chiste de dos compadres que van caminando junto a las vías del tren hasta que uno de ellos pisa un pedazo de mierda humana.
-Creo que ya me embarré de caca el zapato, compadre -dice el desafortunado.
-No, no es caca -responde el otro.
-A ver, pruébela -reta el primero. El segundo lleva un dedo a la suela de su compañero, toma una cantidad considerable de materia fecal y se lleva el dedo a la boca.
-No, compadre, no sabe a caca. El otro hace lo mismo, dudando, y dice: “No, compadre. Sí es caca.” El segundo repite la acción, luego el primero otra vez, y así, hasta que limpian la suela y el que negaba que fuera excremento humano dice: “¿Sabe qué, compadre? Tenía usted razón. Siempre sí era caca.”
De acuerdo con la Food and Drug Administration, encargada de establecer qué puedes meterte, chupar, deglutir, fumar, inhalar o inyectarte sin pisar la cárcel, el famoso producto de General Mills ha sido declarado una droga, cuya publicidad, para agravar el asunto, resulta engañosa. El 5 de mayo la FDA envió una carta en la que trataba el problema del tan mentado (y comido) cereal:
Unapproved New Drug
Based on claims made on your product's label, we have determined that your Cheerios® Toasted Whole Grain Oat Cereal is promoted for conditions that cause it to be a drug because the product is intended for use in the prevention, mitigation, and treatment of disease. Specifically, your Cheerios® product bears the following claims ort its label:
• "you can Lower Your Cholesterol 4% in 6 weeks" "
• "Did you know that in just 6 weeks Cheerios can reduce bad cholesterol by an average of 4 percent? Cheerios is ... clinically proven to lower cholesterol. A clinical study showed that eating two 1 1/2 cup servings daily of Cheerios cereal reduced bad cholesterol when eaten as part of a diet low in saturated fat and cholesterol."These claims indicate that Cheerios® is intended for use in lowering cholesterol, and therefore in preventing, mitigating, and treating the disease hypercholesterolemia. Additionally, the claims indicate that Cheerios® is intended for use in the treatment, mitigation, and prevention of coronary heart disease through, lowering total and "bad" (LDL) cholesterol. Elevated levels of total and LDL cholesterol are a risk factor for coronary heart disease and can be a sign of coronary heart disease. Because of these intended uses, the product is a drug within the meaning of section 201(g)(1)(B) of the Act [21 U.S.C. § 321 (g)P)(B)]. The product is also a new drug under section 201(p) of the Act [21 U.S.C. § 321(p)] because it is not generally recognized as safe and effective for use in preventing or treating hypercholesterolemia or coronary heart disease. Therefore,under section 505(a) of the Act [21 U.S.C. § 355(a)], it may not be legally marketed with the above claims in the United States without an approved new drug application [yada, yada, yada, etcétera, etcétera].
Mientras tanto voy pensando en cómo sería el negocio acá, con actores como Joaquín, el Quaker, Guzmán o el Cártel de los Arellano Kellog's.
Si bien es cierto que en este país a quienes llegan al poder les da por sentirse dueños de México y, cuando se trata de hacer el trabajo que les corresponde, el cargo les queda grande, también lo es que el exceso de suspicacia por parte de los demás puede ser una invitación a la catástrofe.
El delicado balance de creerle lo necesario a quien miente demasiado
El hecho remite a la vieja fábula de Juanito, el pastor que siempre se cabulea a sus compañeros, diciendo que ahí viene el lobo, sin que venga, hasta que de verdad viene el lobo y a Juanito le va como en feria por andar de hocicón. Lo que importa aquí es la moraleja sobre cómo un grupo de personas puede ir perdiendo gradualmente la confianza en los demás, que es lo que pasa en nuestra sociedad.
El Estado debería ser capaz de convencernos de lo que, en este caso muy particular, sin duda nos conviene. La realidad, sin embargo, es muy distinta. Ante los ojitos pispiretos de muchos, vale más la palabra del primer hijo de vecino que viene y nos escupe a la cara una teoría de la conspiración mal armada que los datos [inevitablemente sospechosos] del gobierno federal o de los gobiernos estatales o incluso los de la OMS o Darwin.
No me sorprende. Nos guste o no, vivimos bajo un gobierno de origen dudoso, acalambrado por el estigma del fraude, su fallida guerra contra el narco y el intento por instaurar un Estado policiaco-guadalupano. Esto hace dudar a casi cualquiera, cuantimás cuchileado por los rencores añejos.
Lo único que se está demostrando con esto es el bajo nivel de credibilidad cuando se trata de cosas poco visibles, pero, ¿en serio necesitamos que se nos muera un pariente o amigo para admitir que algo grave pueda estar sucediendo, al margen de lo que digan los funcionarios? El problema en estas circunstancias es que el lobo nos puede comer a todos por culpa de Juanito-Gobierno o, mejor dicho, a casi todos, puesto que Juanito-Gobierno jamás pisa las clínicas del IMSS.
Ultras (o decir que no nada más “porque sí”)
Siempre me ha parecido socialmente sano desconfiar de la clase política, pero sin caer en el exceso de la sinrazón. No faltan los que ven nueve peones a cada lado del tablero y se brincan un paso fundamental a la hora de discutir: escuchar. Existe una triste incapacidad, ya no digamos para dialogar, que puede sonar demasiado bonito o entreguista para muchos, sino para detenerse a usar la materia gris. Hay quienes prefieren ahogarse en sus propios mocos antes que aceptar un diálogo mínimo con el otro (aunque el otro sea culero y se merezca una madriza bastante justificada).
No insinúo que, agarraditos de la mano con las “finísimas personas” de la cúpula panista, aceptemos todo sin chistar, sino que se debe dejar actuar al Estado mexicano en lo que le corresponde, sin dejarlo caer en excesos ajenos a la contingencia. Si alguien dejó pasar la oportunidad de detener la epidemia (con las consecuencias fatales y económicas que apenas atisbamos), entonces en su momento habrá que colgarlo por los tompiates, por quedarse papando moscas o por ojete o las dos cosas, más tantas otras.
Muchas veces se rechaza la responsabilidad del Estado por identificarlo con un partido político, al igual que el grupo en el poder puede confundir su responsabilidad con otros intereses, pero insisto, no sólo hay que dejar actuar a los que mal que bien encarnan las funciones del Estado: hay que obligarlos a hacerlo correctamente. Además, no se trata únicamente de impedir la proliferación de un virus. Falta terminar con las condiciones que propician la proliferación, es decir, la jodidez y falta de educación de la mayoría de los mexicanos:
“Dicen que ahí se murió una señora de una enfermedad rara. De la influenza esa. Pero nosotros tenemos el aire limpio, no creo que nos llegue” [ay sí, retelimpio... Y las cacas de perro en la banqueta nomás son de adorno, señor reportero], asegura una mujer en La Palma. Ella misma dice saber sólo del tema por lo que ve en la televisión. Una respuesta que aparece una y otra vez en cada entrevistado [de El Universal, donde además se menciona que los casos en San Luis comenzaron en marzo].
La ignorancia, la desinformación cotidiana y las mentiras habituales de los políticos explican en gran parte la desconfianza generalizada pero no justifican la inacción ante los problemas, mucho menos la negación total de los hechos. Mínimo hay que tantearle el agua a los camotes antes de descartar posibilidades.
Las incógnitas que la sociedad entera se plantea siguen sin respuesta y alimentando al monstruo del imaginario colectivo. Hasta el momento, lo único seguro es que ya se tiene al verdadero culpable de que el virus H1N1 mutara. Mitos, suposiciones, rumores, teorías de la conspiración y especulaciones paranoides e irresponsables comienzan a pulular por la red de redes, emitidos por pránganas sin oficio ni beneficio. Como un servidor pertenece a esa chusma calumniosa, no debe demorarse más en ofrecer algunas versiones retorcidas de los hechos, so pena de quedar fuera de moda.Lo primero en estos casos es que una buena parte de la población rechaza lo que ocurre, como si se tratara de una nueva película de los hermanos Almada. Desde que alguien se sacó de la manga que los “metarrelatos” dejaron de explicar la realidad, a los posmodernos les dio por negar todo tipo de responsabilidades, evidencias, hechos, datos duros y hasta a sí mismos (cuando les conviene).
Para estos individuos, quienes en realidad no son individuos sino un entramado semiótico greimasiano, el mentado virus no existe. La gente que se muere lo hace por hacerse la interesante; los síntomas son mera coincidencia, histeria colectiva o interpretación alarmista de la inaprehensible realidad. La epidemia no es más que un constructo discursivo, un mito, en el buen sentido del término, tan válido como la cosmovisión de los yanomami en el Amazonas o la teoría de la relatividad de Einstein.
2) El despiste (Chupacabras 2.0)
La lucha contra el narco iba de la chingada y el gobierno del PAN decidió que era hora de distraer a la sociedad. En esto se van volviendo cada vez mejores los estrategas de Los Pinos. Primero, para que la gente se olvidara de las sospechosas elecciones de 2006, se inició una “guerra” absurda contra el narco. Ahora, para esconder el fracaso de dicha “guerra”, los mismos estrategas encontraron una solución en extremo brillante: soltar un virus que termine por diezmar a nuestra especie a lo largo y ancho del planeta, rezando porque no pierdan demasiados votos en el proceso.
3) Ataque terrorista
No faltan los despistados que relacionen la reciente visita de Obama a nuestro país con algunos factores astrológicos y digan que los Zetas, Al Qaeda y los enemigos de Lola la Trailera se unieron para darnos en la madre.
4) Profecías mayas
Se recomienda el uso de ropa de manta y huaraches.
5) ¡Todos vamos a morir, todos!
En resumen, la pandemia por venir es producto de un ataque bioterrorista lanzado por los mayas desde una cueva en Afganistán que en realidad no existe.
La insulsa realidad
Vivimos en un país tercermundista y ya. Noy hay nada de espectacular en eso ni hace falta la mutación de un virus para que cientos de personas se mueran en las clínicas del IMSS por culpa de algo tan simple como una diarrea o un catarro. Lo que tiene que funcionar no funciona, la gente come mal, vive mal, duerme mal. Los charros sindicales, quienes deberían encargarse de que el sistema de seguridad social sirva de algo, sin descuidar a sus trabajadores, se llenan los bolsillos de dinero y se hacen pendejos, al tiempo que aceptan candidaturas plurinominales.
Pensaba escribir al respecto con la etiqueta de “posible ficción” o “teorías de la conspiración”, como si se tratara de una leyenda urbana pero la realidad se nos vino encima. Apenas a mediados de la semana comenzaron a salir, en diversos medios, noticias sobre posibles casos de influenza, cuando por acá se comentaba de boca en boca que los muertos eran ya varios y no los cuatro o cinco que dicen que van hasta el momento en el estado.
Después de estar día y medio en Fresnillo, Zacatecas, regresé hace un rato a San Luis. En menos de 48 horas lo que decían que era controlable parece irse saliendo de las manos, con terribles consecuencias para mucha, mucha gente. Las autoridades, por supuesto, nos siguen mintiendo. Para que se den una idea de la magnitud del problema en el país, lean este comentario a una nota de El Universal (con algunas correcciones menores):
Soy médico especialista en enfermedades respiratorias y en terapia intensiva. Actualmente, en los institutos nacionales de salud se está viviendo una emergencia severísima ante la realidad de la infección por influenza. Cada vez más pacientes son internados en la unidad de terapia intensiva, sin embargo, a pesar de los heroicos esfuerzos de todo el personal (médicos, enfermeras, especialisitas, etc.), los pacientes continúan falleciendo irremediablemente.
La verdad es que los tratamientos antivirales no están surtiendo el efecto esperado a pesar de las dosis elevadas. Se tiene un gran temor entre el personal, la posibilidad de contagio es muy alta dada la fuerte virulencia del virus. El caos empieza a reinar en las unidades de atención de los hospitales Manuel Gea González, INCAN, INER, INP, etc. y no sabemos qué hacer. El personal está empezando a ausentarse y muchos están optando por retirarse o solicitar vacaciones. La verdad es que la mortalidad cada vez es más alta. Por lo menos en el hospital donde laboro fallecen de 3 a 4 pacientes diarios por esta epidemia y nosotros ya lo estábamos notando desde hace más de 3 semanas. Entonces, la mortalidad es mucho más alta a la comentada por las autoridades que tratan de ocultar la información verídica.
A nosotros se nos ha comentado que no hablemos con reporteros, que se nos sancionará si hablamos con alguien de la prensa. Asimismo, se nos recomienda no poner en los certificados de defunción la causa básica de la muerte (INFECCIÓN POR INFLUENZA). Se comenta que debemos anotar neumonía, insuficiencia respiratoria aguda, o sepsis y no la causa real para ocultar el número exacto de defunciones. Es una pena y un gran temor el que vivimos actualmente. No sabemos qué hacer. Cada vez pacientes más jovenes, de 20 a 30 años, están muriendo ante nuestra impotencia y tristeza como personal de salud.
Al regresar de mis inmerecidas vacaciones por Oaxaca me encontré con la sorpresa de que los lectores de este blog votaron en la encuesta “¿Debe Octavius contactar a la rusa fantasma?” en cantidades sin precedentes para la historia de este blog, con la astronómica cifra de CUATRO votos en total. No mamen. Espero que no les duela el dedo de tanto votar...Según los resultados, el 75% de la gente sin quehacer que visita esta bitácora enferma está a favor de que contacte a la rusa, mientras que el 25% está en contra y a nadie le vale madres. Lástima que alguien ya borró el perfil. Ni modo. Habremos de esperar a que regrese Galina Timonova (alias Galya_timon, GalechckaTimon1, GalinaTimonova12, GalyaGalina6) a seguir timando a la población masculina del mentado sitio.
Pero no hay razón para colgarse de la regadera. El Match está infestado de estafadores, tantos que hasta rebotan del montón. Basta con darse una vueltecita por los perfiles de España para encontrar algunos ejemplos: ninasolo29, semalita, capitananna, laticatoo, zarinaniraz, teamolove4, milagrita4, teleganita. Nótese que todos estos perfiles comienzan con
Sera pesado contarme de mi, pero probare. Mi la muchacha joven y hermosa. Amo las bromas, y esto me ayuda vivir en nuestro mundo triste. Amo los animales, y me gusta la gente buena.
Para que no se queden con las ganas de ver hasta dónde llega esta investigación, le enviaré un guiño a Olenka_Tim, quien supuestamente vive en Colima, y a capitananna, quien, asegún, vive en Badajoz, España. Oremos todos al Señor para que estas ovejas descarriadas sean los suficientemente brutas y caigan por estos lares.
Por si las flaisACTUALIZACIÓN: más estafadoras rusas (hágame el favor): Elena_2909, Galya_T, Olga_Tim, jrnn1, galina_timonova, katchiarra, Marusa030a, myheartlives, noblewoman7, mywitney, Lenano32
Y, por lo que más quiera, cuídese de una tal Layla Tiaba. No es rusa ni es estafadora, pero, según indicios de la PGR, se sospecha que se robó mi bote de basura.

















